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Cuando el tranvía soñaba con llegar a Ortuella


Hay noticias antiguas que, más de un siglo después, siguen emocionando porque nos permiten asomarnos a la vida cotidiana de nuestros antepasados. Una de ellas apareció en El Noticiero Bilbaíno del 15 de diciembre de 1880, dentro de la sección Cartas de Vizcaya.


En aquella fecha, cuando el siglo XIX se acercaba a su final y la transformación industrial de Bizkaia avanzaba a gran velocidad, ya se hablaba de un proyecto que podía cambiar la vida de muchas personas: la construcción de un tranvía entre Bilbao y Santurce


Lo verdaderamente interesante para nosotros es que, en aquel debate, apareció el nombre de Ortuella.


El corresponsal que escribía desde Barakaldo analizaba la posibilidad de prolongar la línea mediante un ramal que llegara hasta nuestro pueblo. No se trataba de una simple ocurrencia. Al contrario. El autor defendía la importancia de Ortuella y destacaba la intensa actividad que ya existía en la zona.


El articulista iba incluso más allá. Frente a otras propuestas, defendía que la futura conexión con Ortuella debía realizarse por la carretera de Cabieces, argumentando que el recorrido sería más favorable por la cercanía de la población, el movimiento de viajeros y el intenso tráfico de mercancías. Para él, la importancia económica y social que ya tenía Ortuella justificaba plenamente aquella prolongación. Sus palabras nos permiten comprobar cómo, en 1880, nuestro pueblo era visto como un núcleo en expansión, estrechamente ligado al desarrollo industrial y comercial de la Margen Izquierda.


Aún resulta más fascinante comprobar que, cuando esta noticia fue publicada en 1880, faltaban más de quince años para que la línea Bilbao-Santurce se convirtiera en un hito de la historia del transporte. El 1 de febrero de 1896, aquella línea entraría en servicio como el primer tranvía eléctrico en nuestro pais, situando a Bizkaia a la vanguardia de la innovación tecnológica del país. Lo que en 1880 era todavía un proyecto discutido en la prensa acabaría convirtiéndose en una obra pionera que marcaría el futuro de las comunicaciones de toda la comarca.


Hoy puede parecer algo cotidiano hablar de carreteras, autobuses o trenes. Sin embargo, hace casi 145 años, una conexión de este tipo suponía mucho más que una mejora técnica. Significaba acercar personas, facilitar el comercio, impulsar la economía y abrir nuevas oportunidades para quienes vivían y trabajaban en la zona minera.


Al leer aquellas líneas, es inevitable imaginar a los vecinos de la época recorriendo caminos de tierra, observando cómo crecía la actividad industrial y soñando con un futuro mejor comunicado. Aquellos hombres y mujeres no podían saber que estaban participando en uno de los momentos más decisivos de la transformación de la Margen Izquierda.


El artículo constituye además un valioso testimonio de cómo era percibida Ortuella en aquellos años. Lejos de ser un lugar secundario, aparece como una población dinámica, con movimiento comercial y con suficiente relevancia como para formar parte de los debates sobre las grandes infraestructuras del territorio.


Cada pequeño recorte de periódico es una ventana abierta al pasado. Y este, publicado en diciembre de 1880, nos recuerda que la historia de Ortuella también está escrita en los proyectos, las ilusiones y las conversaciones de quienes imaginaron un futuro mejor para su pueblo.


Fuente: El Noticiero Bilbaíno, nº 1.978, miércoles 15 de diciembre de 1880, sección «Cartas de Vizcaya», carta fechada en Barakaldo el 14 de diciembre de 1880.

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