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¿Por qué llamamos vaqueros a los vaqueros?


Pocas prendas han recorrido tanto camino como los pantalones vaqueros. Hoy forman parte de nuestro día a día, pero su historia comenzó hace siglos y a miles de kilómetros de distancia.


La palabra “jeans” tiene su origen en la ciudad italiana de Génova. Los comerciantes ingleses llamaban Jeane al resistente tejido de algodón que llegaba desde aquel importante puerto mediterráneo. Con el paso del tiempo, aquel nombre evolucionó hasta convertirse en el actual “jeans”.


Sin embargo, el tejido que dio fama mundial a esta prenda procede de otro lugar. En la ciudad francesa de Nîmes se fabricaba una tela muy resistente conocida como serge de Nîmes (“sarga de Nimes”). Con los años, esta expresión acabó transformándose en una palabra que hoy conocemos bien: denim.



A mediados del siglo XIX, durante la fiebre del oro en Estados Unidos, un comerciante llamado Levi Strauss comenzó a fabricar pantalones con este tejido para mineros, trabajadores y ganaderos. Su resistencia los convirtió rápidamente en una prenda indispensable para el trabajo duro.





En nuestro idioma acabamos llamándolos vaqueros porque se asociaron a la imagen de los vaqueros del oeste americano, inmortalizados por la literatura, el cine y más tarde la televisión. Mientras en muchos países se popularizó el término “jeans”, aquí quedó grabada la figura del vaquero a caballo recorriendo las grandes llanuras.


Lo curioso es que una misma prenda reúne hoy tres historias diferentes: un puerto italiano, una ciudad francesa y los ranchos del oeste americano.


Quizá por eso los vaqueros nunca pasan de moda. No son solo una prenda de vestir: son una pequeña pieza de historia que seguimos llevando cada día.


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